Invertir en una franquicia · Antes de firmar · 5 min
Franquicias: una isla en un centro comercial. Lo que nadie te cuenta antes de firmar
Una isla parece la forma más sencilla y barata de entrar en hostelería: pocos metros, mucho público y poca obra. Ocho cosas que conviene comprobar antes de enamorarte del sitio.

Cuarto artículo de la serie para quien piensa invertir en una franquicia de hostelería. Antes: el dosier, el DIP y el precontrato.
La isla era perfecta: nueve metros cuadrados en un pasillo con muchísimo tráfico, un precio cerrado y el visto bueno del centro. Faltaba un detalle que nadie había comprobado. El espacio tenía 2.500 vatios de potencia. La maquinaria que la marca exigía sumaba casi diez mil.
No era culpa de nadie en concreto. El centro comercial conocía su espacio y la marca conocía su maquinaria. Pero nadie había puesto las dos listas una al lado de la otra. Ese trabajo, al final, le toca a quien va a firmar.
Dos que mandan, y tú en medio
En una isla tienes dos jefes antes de abrir. El franquiciador tiene su manual de imagen, su maquinaria y su carta. El centro comercial tiene su normativa técnica, sus alturas, sus horarios y su contrato. Cada uno es razonable por separado. El problema es que ninguno de los dos es responsable de que sus exigencias sean compatibles. Si no lo son, lo descubres tú, normalmente cuando ya has pagado algo.
Ocho cosas que comprobar antes de firmar
1La potencia eléctrica
Es lo primero que hay que cruzar: los vatios disponibles en el espacio contra el consumo real de la maquinaria que exige la marca. Una sola plancha o un horno pueden llevarse la mitad. Si no cabe, o se amplía la instalación (si el centro lo permite) o se recorta la carta, y eso cambia los números.
2El agua y el desagüe
Muchas islas no tienen toma de agua ni desagüe. Se puede trabajar con depósitos, pero tiene un coste diario, ocupa espacio y la normativa sanitaria sigue exigiendo un lavamanos. Pregunta antes qué hay realmente bajo el suelo.
3La altura y la imagen
Los centros suelen limitar la altura del mostrador para no tapar escaparates, y a veces solo permiten el logotipo como elemento de marca. El manual de imagen del franquiciador puede pedir otra cosa. Alguien tendrá que ceder, y conviene saber quién antes de encargar el mueble.
4El almacén
En nueve metros no cabe el stock de un fin de semana. Si el centro no ofrece almacén, y menos aún refrigerado, tendrás que alquilarlo fuera y organizar la reposición. Es un coste que rara vez aparece en el modelo económico.
5El coste real por metro
Al alquiler hay que sumarle gastos comunes, a veces un porcentaje sobre ventas, los suministros, el fondo de promoción del centro y la garantía. Dividido entre los pocos metros de una isla, el coste por metro puede ser varias veces el de un local. No es necesariamente malo, porque el tráfico también es mayor, pero hay que hacer la cuenta completa.
6Qué contrato es en realidad
Muchas islas no se alquilan con un contrato de arrendamiento, sino con una autorización de uso de zona común. Suena a matiz técnico, pero cambia mucho: puede permitir al centro trasladarte de sitio o terminar el acuerdo con poco preaviso, y no te protege la ley de arrendamientos. Compáralo con lo que vas a invertir en el mueble y la maquinaria.
7La documentación que llega tarde
Es frecuente que la normativa técnica completa del centro (instalaciones, materiales, permisos de obra) solo se entregue después de reservar. Pide al menos un resumen antes, porque sin ella no puedes saber si tu proyecto cabe.
8Los requisitos para abrir
Garantías, seguros específicos, coordinación de actividades con el centro, cuentas o documentos que piden antes de entregarte el espacio. Ninguno es un problema por sí solo, pero juntos suman semanas y dinero que conviene tener en el calendario.
Antes de reservar
Pide por escrito la ficha técnica del espacio (potencia, agua, desagüe, altura, almacén), un borrador del contrato para saber qué tipo de acuerdo es, el coste mensual total con todos los conceptos y, a la marca, la lista de consumos de su maquinaria. Y pide a la marca que confirme, también por escrito, que su formato cabe en ese espacio concreto.
Una isla puede ser un gran negocio. Pero los metros que no tienes se pagan con planificación, y es mejor hacerla antes de firmar que después.
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