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Invertir en una franquicia · Antes de firmar · 5 min

Franquicias: el DIP no es un trámite. Es lo único que te protege

Después del dosier comercial llega el documento que de verdad importa. Qué es el DIP, qué obliga la ley a incluir, qué no incluye y cinco señales de que el que te han dado no sirve para tu caso.

Documento de Información Precontractual de una franquicia con anotaciones a mano: el modelo económico está calculado para un local de 40-50 m²

Segundo artículo de la serie para quien piensa invertir en una franquicia de hostelería. Si te perdiste el primero: el dosier dice 70 % de margen; la letra pequeña dice otra cosa.

Iba a abrir una isla de 9 m² en un centro comercial. El DIP que recibí tenía todo en orden: datos de la empresa, marca, red de tiendas, condiciones. Pero el modelo económico estaba calculado para un local a pie de calle de 40 a 50 m², con otro alquiler, otra plantilla y otro público.

Cuando lo pregunté, me reconocieron que era un modelo genérico, hecho por una consultora, y que estaba pendiente de actualizar. Nadie me había engañado. Simplemente, el documento que la ley pone para protegerme no hablaba de mi negocio.

Por eso el DIP no es un papel más que firmar. Es lo único que la ley obliga al franquiciador a darte por escrito antes de que te comprometas. Si no está hecho para tu caso, estás decidiendo a ciegas.

Qué es el DIP, en dos líneas

El Documento de Información Precontractual es la información que el franquiciador está obligado a entregarte por escrito al menos 20 días hábiles antes de que firmes cualquier contrato o precontrato, o de que pagues cualquier cantidad. Lo regula el Real Decreto 201/2010.

Esos 20 días hábiles (casi un mes) son para ti: para leerlo, preguntar y consultarlo con quien quieras. Si alguien te pide firmar o pagar una reserva antes, conviene saber que la ley dice otra cosa.

Lo que la ley obliga a incluir

  1. Quién es el franquiciador: su identificación completa y sus datos de registro.
  2. La marca: que tiene derecho a usarla y cederla, y por cuánto tiempo.
  3. El sector y la experiencia de la empresa: desde cuándo existe y cómo ha evolucionado la red.
  4. El negocio: en qué consiste, qué saber hacer te transmiten, qué asistencia recibes y una estimación de la inversión.
  5. La red en España: cuántas tiendas propias y franquiciadas hay y cuántos franquiciados la han dejado en los dos últimos años, y por qué.
  6. Lo esencial del contrato: duración, renovación, causas de resolución, pagos y exclusividades.

Cinco señales de que el DIP no sirve para tu caso

1Está hecho para otro formato

Un local a pie de calle, una isla en un centro comercial y un córner en un aeropuerto son negocios distintos: alquiler, horarios, plantilla, potencia eléctrica, almacén. Si tu formato no aparece en el documento, los números tampoco son los tuyos.

2Las previsiones no se apoyan en tiendas reales

He visto crecimientos de ventas del 55 % anual sin un solo dato que los respalde. Una previsión seria dice de qué tiendas sale, de qué año son los datos y qué se ha supuesto. Si no lo dice, es un deseo con formato de tabla.

3Los datos son viejos

Datos del sector de hace tres años, una red que ha cambiado desde entonces, precios de otro momento. Mira siempre la fecha del documento y la de las cifras que contiene.

4La red no cuadra

Compara las tiendas del DIP con las del dosier, con la web de la marca y con lo que ves en la calle. Y fíjate en las bajas de los dos últimos años: es el dato que más dice de una red y el que menos se mira.

5Llega tarde, o no llega

Hay marcas que te lo entregan el mismo día que te piden la reserva, y otras que directamente no lo tienen. En los dos casos, el problema no es solo el papel: es cómo trabaja la empresa con la que vas a pasar los próximos años.

Antes de pasar al siguiente paso

Pide el DIP por escrito, fechado y actualizado, y pregunta expresamente si está pensado para tu formato y tu ubicación. Respeta los 20 días hábiles aunque te digan que la zona «se escapa». Comprueba por tu cuenta que la marca está registrada a nombre de la empresa con la que vas a firmar. Y haz tus preguntas por escrito: las respuestas por escrito también forman parte de la información que recibes.

En el próximo artículo hablaré del documento que suele llegar justo después, y con prisa: el precontrato. Ahí es donde muchas veces se firma, sin darse cuenta, que el DIP estaba completo.

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